De todos los subgéneros del metal extremo, el black metal es probablemente el más extremo en muchos sentidos. Es altamente polémico, crudo, difícil (o hasta violento) para oídos no acostumbrados. Pero también es un género a menudo incomprendido. El black metal también puede ser vanguardista o incluso relajante. Por eso es uno de mis géneros favoritos, la diversidad lo hace interesante.
Así que, ¿con qué disco debería presentar el género en No Sölo Metal? ¡Fácil pregunta!

Tiempos pasados, oscuridad, bosques... Está claro que es una buena portada para Bergtatt
No podía ser otro que el debut de Ulver: Bergtatt – Et eeventyr i 5 capitler (“Llevada a la montaña – Un cuento de hadas en 5 capítulos”). Es un título largo para un disco corto. ¡Pero qué disco! Es una auténtica obra maestra del black (y folk) metal. Muchos lo consideramos así no porque sea el álbum de black metal más puro jamás creado, si no porque lanzó el género al siguiente nivel. Ulver demostraron que el black metal podía ser mucho más de lo que era, y lo hicieron en 1994, cuando la escena noruega estaba posiblemente en su etapa más relevante.
Bergtatt es un disco bastante tranquilo para ser black metal. Flautas, guitarras acústicas y voces suaves y lentas son una parte integral de él, incluso más que la incesante batería, las guitarras super distorsionadas y los chillidos típicos del género. Satyricon fueron discutiblemente los primeros en emplear interludios acústicos en su debut del 93, Dark Medieval Times (la demo de Ulver fue grabada ese mismo año) pero en Bergtatt son mucho más prominentes.
Igual te estás preguntando como suena, ¡así que vamos a escuchar el Capitel I!
Es mi capítulo favorito. Tiene casi todo lo bueno de Bergtatt, buenos riffs, un sorprendente interludio acústico y un gran solo de guitarra. Ulver comienzan el álbum de forma interesante: la canción tiene el habitual fondo de black metal (quizás un poco más lento de lo normal), pero las voces, como sacadas de algún antiguo ritual, nos recuerda que este no es el típico black metal noruego. Puede que hoy no suene tan original, pero lo era en 1994.
Diría incluso que se pone más interesante con las siguientes cuatro canciones. El grupo explora más allá en ambas direcciones: bestia y acústico. Este tipo de contrastes se han convertido en un cliché, pero estas canciones nunca dan la impresión de cambiar de marcha de forma forzada. Los blast beats tienen un significado, llegan cuando deben hacerlo y encajan con la narrativa sobre la chica perdida en los fríos bosques noruegos.
La composición, la producción, la historia y la portada trabajan conjuntamente para hacer de Bergtatt una obra de arte. ¡Pero cuidado! Ulver no son dados a repetirse, así que mejor busca en otro sitio si te gusta lo que oyes y quieres más. ¡A seguir atentos!
